Juan Carlos González López


En diciembre del año 2000 se incorporó a la academia ESFORTIN en Cartagena superando la instrucción al Cuerpo de Infantería de Marina, pasando a ser destinado al Tercio de la Armada (TEAR) en San Fernando.

 

El 22 de octubre de 2003, procedí a realizar una guardia más de las cientos realizadas hasta entonces. En esa peculiar guardia se iba a proceder a la fumigación de las instalaciones del cuerpo de guardia, por lo que se nos ordenó sacar todas nuestras pertenencias de la misma. Tras la fumigación, el Oficial de Guardia me ordenó custodiar la entrada del cuerpo de guardia, con la misión de evitar el acceso a las instalaciones para evitar posibles incidentes. Debido a que en ese momento y debido a la fumigación estaba saliendo producto químico, le transmito mi malestar al Oficial de Guardia, el cual, me dice con tono de voz ejecutiva ¡¡... tiene que cumplir la orden!! por este motivo solicito al menos, una mascarilla para evitar intoxicarme, a lo cual se me contesta... ¡¡ no hay mascarillas...!!

 

Las consecuencias de la orden encomendada por el Oficial de Guardia fueron dolores de cabeza, mareos vómitos y la reactivación de episodios epilépticos, los cuales no sufría desde mi infancia. Por estos motivos fui ingresado en el antiguo Hospital Naval San Carlos, llegando a estar ingresado en la UCI durante 7 días.

 

Cuando me dieron el alta médica con un nivel 4 de APL,  estas limitaciones me prohibían realizar misiones, maniobras, guardia ni usar armamento, pero al menos podía continuar con mi trabajo como militar, eso sí, en plazas con limitaciones y casi sin darme cuenta había perdido mi destino, quedando a disposición de la Dirección de Personal (DIEPER), el cual me destinó al Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín, donde a pesar de mis limitaciones, era nombrado en las ordenes como componente de las guardias de seguridad, las cuales a pesar de no deber hacerlas, las hice.

 

Tras 7 u 8 guardias, se me abre un expediente de aptitud psicofísicas, donde se me declara con un coeficiente de nivel 5 y me dan un 5% de discapacidad.

Foto tras un ataque epiléptico

Foto tras una de las operaciones


En 2016 el tribunal médico de la Junta de Andalucía le otorga un 42% de minusvalía tras el 5% que se le otorgó por Defensa. Esto es una práctica muy habitual del MINISDEF para evitar pagos de indemnizaciones que le corresponde a nuestros militares. En este caso, no hay discriminación por empleo, es algo muy común dentro del Ministerio y que debe llegar a su fin.

 

En la actualidad el ex-infante de marina continua con su lucha, para que se le otorgue lo que se considera de derecho, con pocas esperanzas, pero un infante de marina no cesa nunca en su lucha... por tierra o por mar.

Demostración de superación

de un Infante de Marina

En su a fan de superación, este valiente ha participado en representación del Club Belcon de Jerez en el Campeonato de España de Tenis de Mesa para discapacitados, quedando subcampeón de Andalucía en 2017 y Subcampeón en el campeonato de España en el 2018, en el cual, este quiere agradecer a los Míster Javier Galán y Sebastián Guerrero por todo el apoyo restado.

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